lunes, 5 de abril de 2010

Primer Relato de la Serie La Santa Muerte



Virginia




Mírate, mírate, mírate, mírame…


La voz la seguía a todas partes. A todas horas del día. Más allá del umbral del sueño, más allá de su cordura.
En su casa le había dado la vuelta a todos los espejos, llevaba siempre gafas de sol para no ver su reflejo en ninguna superficie brillante, tenía miedo incluso de su colgante de Plata.
Esa noche no pudo más. Lanzó las mantas que la cubrían a la pared, gritando, harta.
- ¡Quien eres, qué quieres, qué quieres de mí!-. Se hizo daño en la garganta, pero no le importó. Comenzó a llorar.
Mírate…Mírame…Tan parecidas…
La voz resonada en todas las paredes de su cuarto, en su propia mente, en sus ojos asustados. Nublados. Opacos. Ya casi sin vida.
El espejo…
Corrió histérica, llorando, a donde la voz le había indicado, y se puso enfrente del lavabo, sin atreverse del todo a darle la vuelta al espejo colgado.
Mírate… Mira lo que eres…
Alzó la mano temblorosa y rozó la parte de atrás. Simple pintura negra. Nada de lo que asustarse. Introdujo sus dedos entre el espejo y la pared. Lenta, lenta, lentamente, le dio la vuelta al espejo. Cuando se empezó a reflejar, cerró fuertemente los ojos.
- ¡Ya! ¡Y ahora dime qué es lo que quieres de mí!
A b r e t u s o j o s
Virginia los abrió. De golpe. No supo de qué otra manera podría abrirlos. Se vio asustada, con los ojos inyectados en sangre, pálida; como muerta.
Su reflejo comenzó a sonreír.
Q U I E R O T U M U E R T E
La sonrisa se ensanchó, como la del gato Cheshire; mientras que las venas de sus ojos se volvían poco a poco negras, y con ellas el resto de arterias, venas, vasos minúsculos.
Virginia se miró las mechas, exactamente iguales, se miró el pijama, exactamente igual.
Esta vez, habló la Virginia del espejo
- Soy tu cadáver
Ahogó un grito. Muriendo en su garganta, escapó como un gemido. No podía respirar, se estaba ahogando, y su reflejo sonreía demasiado. El pánico le hizo reaccionar y soltó el espejo redondo. En el tiempo en el que se rompió en mil esquirlas, Virginia cayó al suelo, y su reflejo comenzó a reír a carcajadas, comenzando a descomponerse.
- No te encontrarán hasta dentro de dos semanas, para entonces jamás volverás a ser bella.
Virginia se vio en los millones de esquirlas, en su colgante, en el pomo de la puerta. En el agua que empezó a salir a presión de la bañera, desde la cañería de desagüe. Putrefacta.
Y trató de borrarse a sí misma. Golpeó con las manos desnudas los pedacitos minúsculos de espejo, que se le incrustaban. Cuanto más golpeaba, más adentro se clavaban. En el charco de sangre que se empezó a formar se vio, y vio la descomposición de su cadáver.
- Quién eres… -. Suplicó, en un hilo de vida
S O Y T U M U E R T E . L A S A N T A M U E R T E







Lady Misanthrope



Es mi primer relato propio que he decidido mostraros, espero críticas si así lo deseais. Tal y como el principio anuncia, es una serie de Relatos, la mayoría inspirados en personas reales y la muerte ideal que yo imagino para cada una de ellas.



Dulces Mordiscos, almas inquietas.

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